miércoles, 11 de febrero de 2009














Llevo dos meses y algo viviendo, después de 22 años , en el pueblo donde nací y no puedo decir que esté saltando de alegría. No me acostumbro a estar aquí. Echo mucho de menos todo lo que me ha rodeado hasta ahora: el sol, el mar, la luz, el sol, el mar, la luz, el sol, el sol, el sol, el calor, el ritmo de la vida, las calles, la playa, la mirada a las montañas, la cerveza y la tapa de sardina o boquerón en “ El Chispas”, los paseos por Burriana, el olor del aire….y claro, las gentes con las que he convivido todos estos años, . Echo de menos a la tendera , que no es de Cuba sino de Santo Domingo, a mis vecinos holandeses y sus gatos , a “ Sebas” el del bar, a Sue y sus perros y la cita que , cada día a las seis , nos llevaba de un largo paseo a la roca más especial de toda el campo de Frigiliana. Echo de menos esos paseos, creo que lo que más. Antes de venirme los aguacates doblaban las ramas de los árboles y algunas de ellas tocaban, casi , el suelo. Añoro ver a Leah correr con Kizzie y Reily detrás de un palo lanzado por mi o por Sue, reñir a Kizzie de vez en cuando, al ver que se excitaba en los juegos y mordía , levemente, a Leah en el cuello, jugando, siempre jugando. Era un placer verlos jugar. Echo de menos las reuniones en su casa , al calor de una botella de vino y una mezcla de comidas inglesa y española y meternos con Stuart ( el marido de Sue ) haciéndolo rabiar para partirnos de risa.
Echo de menos los colores del cielo y de las fachadas al atardecer. Si, las fachadas toman el color del cielo y se tornan naranja, rosa, azul, violeta. Sentada en el sofa del salon sabía qué hora del día era y qué color tenía el cielo mirando las fachadas de enfrente.
Echo de menos mi terraza y las vistas que disfrutaba cada día desde ella, el verde de los bancales llenos de árboles frutales , el sonido del viento en los chirimoyos y los maullidos de los gatos , incluídos los míos, peleando por “ su “ territorio con los gatos callejeros, la vida de las mujeres del pueblo en las aceras de la calle paseando su colesterol por la “ ruta del idem” yendo de arriba a abajo una y otra vez.
Pocos días ha habido en el año en los que no me haya sentado a leer en la terraza , esperando el atardecer….y luego la luna. Cuántas noches he mirado al cielo sin contar estrellas.
Echo de menos todo. O casi todo.

Tengo a mi familia aquí, mis hermanas, sobrinos, amigos, conocidos de hace 20 años y disfruto de todos ellos, de su cariño y apoyo y espero lo que todos esperan : que la situación cambie pronto, mi casa se venda y pueda volver a mi sitio.
No llevo nada bien la vida aquí, son formas distitntas de vida y la mía choca bastante con la de aquí, no porque la mía fuera mejor pero reconozco que en la costa se vive mejor, el clima es maravilloso y el ritmo de todo es más vivo. He vivido demasiados años allí como para querer hacerlo en otro sitio.



Y para no dejar con una sensación de desasosiego , os cuento la última de mi sobrina Sara ,sí, sí, la que le pidió el “código pin” de su pueblo a una amiga para escribirle una carta.
La semana pasada fui un par de veces a recoger a mis sobrinos a la salida del colegio , debido al diluvio que caía y a la imposibilidad de que su madre fuera a por ellos por estar trabajando a esas horas. Sara sale media hora antes de que su hermano llegue , en autobus, desde otro pueblo en el que estudia, así que tenemos casi media hora de charla dentro del coche. Uno de esos días vió que en el hueco del freno de mano en el que la mayoría ponemos las llaves , yo también tengo un aerosol para el asma que ella tomó en sus manos. Conversación:

-“ Tita, esto es para meterlo en la boca, no? lo aprietas y sale algo.
- Si, cariño, sale un polvo que tiene que ir directamente a tu garganta , has de aguantar la respiración unos segundos , tragar y , si es posible, beber un poco de agua para que el polvo entre bien en tus pulmones y te haga respirar mejor.

- ¿Puedo utilizarlo para ver cómo funciona y lo que sale?

- Vale, hazlo, de todas formas ése solo lo utilizo para las crisis y , además, está caducado, tengo que llevarlo a la farmacia. En casa tengo el que debo utilizar cada día como prevención.”

Después de varias expulsiones al aire y varios “ Ooooohh” seguidos y temiendo que pudiera absorver algo y se pusiera taquicárdica , le dije que parara y así lo hizo.

-“¡ Tita, lo que no sabía es que hicieran aerosoles para cuando la gente no tiene dinero!

Esos momentos y ataques de risa son impagables. Impagables.
Y mi sobrina irrepetible. NO hay dos.


Hablamos demasiado de crisis.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Casi había perdido la esperanza de volver a leerte en esta otra casa que tienes... pero una vez más te he reencontrao!
Me alegra saber de tí.
Aguanta el tirón! ...no queda otra.
Y disfruta todo lo que puedas hasta de la añoranza.
Un abrazo fuerte y cariñoso. Anna

Tesa dijo...

Me alegro de volver a contar con tus historias y tus fotos.

Los niños son encantadores y surrealistas, a mí me chiflan y me entiendo muy bien con ellos. Será porque me río de las mismas cosas.

Hep, yo vendí mi piso en la sierra de Madrid bastante barato, aún así gané dinero con lo que a mí me había costado, lo hice desoyendo a todo el mundo sólo porque quería volver a Barcelona, una ciudad que adoro, y vivir al lado del mar, aunque vivo de alquiler, no me he arrepentido nunca de mi decisión y ya hace seis meses.

Espero que pronto puedas volver allí donde eres más feliz.

Besos, Hep

hep dijo...

Gracias a las dos por pasaros.

Es un poco duro todo esto , pero no me quejo porque hay gente en peores circunstancias y no tengo ningún derecho.

Anna, espero que estés bien, a ver si te manifiestas!

Tesa, gracias por tus ánimos. Mi casa es una casa dificil de vender aquí. Es una casa demasiado moderna para un pueblo de interior. Pero no cejaré en mi empeño de venderla, quiero volver .

Un beso enorme a las dos y muchas gracias