miércoles, 28 de mayo de 2008

El lugar donde se cocina amor

Las amas de casa deberían tener un sueldo, sobretodo por que si lo tuvieran, yo decidiría quedarme en casa cocinando la mayor parte del día. Es lo que más me gusta: desbordar mi creatividad mezclando ingredientes imposibles para sorprender a mi familia y amigos. No hay nada comparado con partir un trozo de queso y abrir una botella de buen vino mientras termino de preparar la cena y los invitados van llegando y reuniendo en la cocina al calor y olor del hogar.

El día que hago magdalenas me levanto muy temprano. Es el único día que no tengo que levantar a Mac de la cama, ni siquiera llamarle. El olor del horno invade toda la casa y hasta parte del vecindario y actúa como hipnótico despertador para todos. También acude ella , con su moño recién peinado y la sonrisa recién puesta, con el delantal de antaño dispuesta a echarme una mano en la cocina y a vigilar que respeto la antiquísima receta que ella me enseñó y que aprendió de su madre. A veces no se las apaña con la vitrocerámica o con la cantidad de utensilios y electrodomésticos desconocidos para ella, pero le encanta abrir los cajones y dejar que, con un pequeño empujoncito, se cierren solos sin hacer el mínimo ruido. Sonrío sin mirarla. O se ríe a carcajadas insonoras metiendo comida congelada en la caja cuadrada y esperando que la campanita le diga que ya puede sacarla descongelada. O como el día que descubrió, por fin, dónde estaban los botones de la campana de extracción encima de la isla. “ y por qué se llama isla? “ Cuántas veces abre la enorme nevera y se queda delante de ella mirando , sorprendida,el interior como si no creyera que cupieran tantas cosas en ella. Y se maravilla del espacio que ahora tengo y de que podamos trabajar juntas sin molestarnos y del cajón con todos los cubiertos y cuchillos en perfecto orden . Yo siempre actúo como si no la viera, como si no me afectara su presencia pero solo con ella mi cocina vuelve a ser ese lugar de encuentro donde , de pequeña, volvía del colegio y entraba corriendo en la cocina para que “ abu” me colocara el delantal que la tía Pepa me había hecho a medida con la “ alfa”. Había un placer oculto en mancharme y embadurnarme de harina para dar fé de que yo había contribuido a preparar la cena o la comida. No me extraña que se sorprenda de la enorme cocina y los aparatos que utilizamos ahora, pero no se arredra, ha aprendido a utilizarlos todos. Lo cierto es que cocinar con ella a mi lado es garantía de que todo va a salir bien, de que la tradición sigue intacta , al igual que lo sabores .
Tengo la certeza de que en la cocina pueden ocurrir los más bonitos milagros por eso es el sitio de la casa donde más tiempo paso y más disfruto .

Para Abu

3 comentarios:

DELIRIUMTREMENDS dijo...

Vaya, no pierdes el tiempo, y encima te gusta, me parece perfecto, y admirable. Yo no cocino casi, es mas, apenas, pero me encanta ver como la gente saca su arte, ingenio, y echa el alma en ello, en ese entrañable espacio que es la cocina. En la de mi otra casa todas las charlas importantes entre amigas, se gestaban allí, recuerdo que ponía la campana extractora de humos porque eso era una fiesta de cigarros, cocacolas, y risas, y tb recuerdo de pequeña, como me gustaba estar allí, porque mi madre pasaba mucho tiempo cocinando, muchos hijos... y era mi manera de tenerla mas cerca, que no de aprender, porque ya te digo que a mi la cocina no me llama, mas bien lo contrario.
Bueno, a ver si un día me cuentas la receta de las magdalenas y me animo, sería un milagro, pero bueno... podría ser, que yo si me pongo, hago un cordero que ni te cuento, pero la vida de ahora a toda leche, me impide ser, aquella cocinera que quizás hubiera podido llegar a ser...
Un besazo, me alegro muchomucho de verte, y de verte tan bien¡

Beita dijo...

Ummm todavía tengo el sabor de la salsa rosa, ninguna como la tuya.
Besos guapa

hep dijo...

mi querida deliriums

lo cierto es que la cocina es el lugar que más me gusta de la casa, siempre que sea grande y espaciosa además, creo que mientras cocinas, se cuecen y reposan también cosas en tu cabeza. La cocina debería ser una terapia para el alma.
El relato es inventado ( no quisiera tener el fantasma de mi abuela rondándome la cocina......o sí? ) pero cualquier día te mando la receta de las magdalenas, que esa sí me la se. Sabes que se te aprecia por esta choza....Muack

Beíta....cuando queráis , sólo tenéis que hacerme una llamadita y os esperará un litro de esa salsa que tanto os gustó. Un beso