viernes, 10 de agosto de 2007

Tengo tanta suerte




no debería estar triste por que una sola persona no me quiera, tengo tantas a mi alrededor que sí lo hacen y me lo demuestran constantemente.
Hoy me han vuelto a hacer un regalo. Me han regalado un cuento pero no un cuento cualquiera. Es un cuento que inunda el alma de sentimiento, de promesas, de deseos y de cosas por lograr todavía.



Tantas gracias he de darte " Luz de Cai".


Siendo muy pequeñita, menor que un grano de arroz, le dijo su sabio abuelo: "Alcanzarás la felicidad el día en que consigas beber un sorbo de agua salada. Pero no cualquiera, sino sólo aquella que esté siendo premiada con el blanco y puro reflejo de la luna llena".

Durante toda una vida, en cada noche de plenilunio nadó y nadó mar adentro con su vaso en la mano, esperanzada, hacia el horizonte. Al principio pensó que sería fácil. Pero por más que lo intentaba, no conseguía sumergir el envase allá donde ésta diluía su luz. Ni siquiera lograba acercarse. El travieso satélite, burlón, parecía divertirse a medida que ella avanzaba.

Muchos se mofaron de sus sueños. Intentaron hacerla desistir de su excéntrico empeño. La llamaron loca, inmadura, ilusa. Pero ella siguió fiel a su objetivo, segura como estaba de hallar con ello la alegría. Convencida de poder cambiar el mundo, su mundo.

Una madrugada, ya agotada, desesperada, humillada y esculpida por las crueles arrugas del tiempo, achicharrada por el sol y minada de recuerdos, abandonó el viejo envase, lleno de mar, en la orilla. Pensó que había desperdiciado su vida buscando un sueño imposible. Se embozó de arena y tomó su última ración de brisa yodada. Se rindió.

Cerró sus ojos para siempre justo en el momento en que el viejo envase se dibujaba una minúscula luna que flotaba radiante, con suavidad, sobre el agua salada.

Moraleja: si siempre buscas la felicidad en la misma dirección, no podrás ver si la has tenido siempre al alcance de la mano.

2 comentarios:

koni dijo...

Hola preciosa,
aquí alguien que forma parte de ese grupo que te quiere. Es tan cierto lo que dice el cuento... si pudiéramos apreciar todo lo que tenemos al alcance de la mano, jamás se nos borraría la sonrisa. Así que... ve preparando esa barbacoa y, de aquí a unos días, brindamos por la vida, por la risa, por habernos conocido y por todas esas lágrimas absurdas que de vez en cuando compartimos (si nos deja Leah entre lanzamiento y lanzamiento de pelota, claro). Mil besos

hep dijo...

muaaaaaaaack

te quiero so bruja!

la barbacoa te está esperando