lunes, 7 de mayo de 2007

AZETSIRT








Érase una vez un sentimiento que se había alojado en un corazón y se negaba a abandonarlo.
Y érase, que ése sentimiento era más fuerte que la voluntad del corazón y se hacía muy difícil desalojarlo. Lo intentó de varias maneras y en cada una, las energías del corazón se debilitaban.
Afortunadamente, ése corazón recibía energías de otros corazones para que no cejase en su empeño de echar al indeseable sentimiento del lugar que había ocupado.

El tiempo pasaba y el corazón se sentía inseguro, frágil, vulnerable al sentimiento. Y el sentimiento adverso se hacía cada día más fuerte.Se sentía muy a gusto allí.
El corazón hacía todo lo posible por ignorarlo, vivir sin hacer caso de él,pero cuando el sentimiento se movía, el corazón re retorcía de dolor. Un dolor insoportable.Un dolor inacabable, grande como la oscuridad.

" Por qué no te marchas ?" le preguntó el corazón. " Me duele tu presencia"
" Me he puesto cómodo y cuando llegué, tu estuviste receptivo , no me apetece marcharme de aquí. Me estoy acostumbrando a tí . "
" Pero es que no puedo vivir contigo, me haces infeliz y me pones triste, no quiero tenerte dentro"
Algo tenía que hacer, pero no sabía muy bien qué.....se sentía perdido como nunca antes.El corazón veía cómo sus fuerzas y su voluntad iban mermando en beneficio del sentimiento
Después de algún tiempo, para algunos mucho, el sentimiento sigue de okupa en el corazón pero éste ha hecho un descubrimiento: cuando se alegra por alguna cosa y ha tenido un buen día, el sentimiento se retuerce, se siente incómodo e inseguro.
Ahora sólo hace falta que el corazón se llene de muchos buenos momentos.

La distancia no es el olvido.

Después de la tormenta puede seguir lloviendo durante meses.

Pero lo que sí es cierto es que la azetsirt, un día, abandonará el corazón.
Buenas noches y buenos sentimientos.

3 comentarios:

Gabriel Antón dijo...

"El comportamiento de los sentimientos hacia el tiempo es similar al del fuego ante una llama. Si la llama era pequeña, el viento sopla, y se apaga. Si las llamas eran considerables, hará falta mucho viento para apagarlas. Pero cuando se trata de un verdadero incendio, el viento, soplando, tan sólo consigue extender su devastación".

Lo que está dentro, acaba saliendo.
Lo que está oculto, se acaba mostrando.
El pasado, siempre está presente. Aunque se olvide.
No se puede luchar contra uno mismo - sin dejar de ser uno mismo.

"¿Y si el ahora de repente me llenara de malos momentos?", pensó el corazón. "Entonces, tal vez, el sentimiento - se volvería a apoderar de mí".

"¿Por qué no te marchas?", le preguntó el corazón al sentimiento, otra vez. "No, espera, no te vayas, quédate aquí. Soy yo quien me he acostumbrado a ti. No quería que incidieras en mi vida, porque me gusta controlarla a mí. Pero me acabo de dar cuenta de que, desde hace tiempo, yo - soy tú".

Gabriel Antón dijo...

jeje, me vas a perdonar, pero cuando te hice el comment no me había dado cuenta del anagrama. Yo pensaba que hablabas de un sentimiento hacia otra persona inconveniente, una expareja o algo similar. Interesante polisemia, de cómo un error de partida multidiversifica un texto.

Si se trata de AZETSIRT, la solución es diferente - más delicada. No se trata de expulsarla, y menos aún hacer como que no está. Si vino es por algo, y siempre se puede remediar. Mientras tanto es un compañero penoso, pero también te muestra otra óptica del mundo.

Saludiños

Luís Pereiro dijo...

Lo contrario de AZETSIRT creo que debe de ser AIRGELA ....y me pega, que también vive dentro de ti y lucha por salir ....¿vencerá?...seguro que si.