miércoles, 4 de abril de 2007

El errante




A veces tengo la impresión de que me paso una gran parte de mis días sacando a pasear a mis perras. Tres veces al día, sin faltar ni uno solo, hago el mismo ritual.....abro la puerta, salimos al patio donde cojo sus collares y correas, se las pongo y.....a pasear y dejar abono por los campos de alrededor. La primera vez, bien temprano,( no me gusta hacerlas esperar.....han permanecido, igual que yo, toda la noche sin hacer sus necesidades, con la diferencia que yo puedo levantarme, hacer lo que necesite y volver a acostarme.....ellas dependen de mí ) no nos alejamos mucho de casa. Damos un paseo por un camino que termina en una arboleda llena de pinos y una explanada donde Leah corre detrás de la última pelota de tenis que le he comprado ( he perdido la cuenta de cuántas lleva ) . El paseo más largo lo damos por la tarde. Las meto en el coche y nos dirigimos a un parque natural que hay cerca de los acantilados de MAro ( en realidad forma parte de ellos ) . Es un sitio espectacular , que te invita no sólo a pasear.....si no a pensar, a reflexionar, a dar gracias por formar parte de la NAturaleza aunque, en ocasiones, sea para no respetarla. Me encanta pasear por ése sitio , caminar durante un kilometro, más o menos, y llegar al final , donde las vistas son impresionantes. Yo creo que es lo más cercano a la paz que hay: observar el mar en toda su grandeza desde un acantilado , con el viento acariciándote la cara y esperar a que el sol se despida......Es algo que hago con todos los que me visitan o vienen de vacaciones. Los llevo a dar el paseo de la tarde con LEah y Cosi y siempre me produce satisfacción ver sus caras de sorpresa cuando llegamos al final del camino y ven lo que yo veo cada tarde.
Pues bien, una tarde, de regreso por el camino vi una furgoneta con matrícula inglesa en el mismo sitio donde yo aparco el coche antes de enfilar el camino. Leah comenzó a correr hacia allá a gran velocidad, había visto a Trafford, un perro muy parecido a ella , aunque algo más joven y con las mismas ganas de jugar que Leah......Me encanta ver a Leah jugar con otros perros.....(pero otro dia hablaré de éso) y Trafford es un perro lo suficientemente joven como para aguantar el ritmo de Leah....jugaron y corrieron sin parar hasta que nos marchamos. Y , de repente, de la furgoneta salió un hombre joven , de unos treinta y tantos , guapo, con una mirada intensa, muy delgado, con la cabeza casi rapada y barba de un día. Se presentó, me presenté y mientras nuestros perros jugaban, nos dimos a la tan , a veces olvidada, costumbre de charlar con un desconocido.

Rich se cansó del ritmo de su ciudad , de su país , de los días grises, de las prisas de los demás y de él mismo por llegar a cualquier parte , de las caras largas que veía cada día, de no llegar a fin de mes, de vivir para trabajar y pensó que no quería seguir ése camino en la vida. Obtuvo el dinero que pudo , se compró una furgoneta donde poder dormir y hacer vida en la carretera y se dispuso a venir al sur....siempre al sur. Condujo durante días, sin prisas, disfrutando de lugares que nunca había visto y que tan diferente eran de su país , y llegó a lo " más sur " que se puede llegar sin abandonar Europa. Le gustó tanto nuestro pueblo que ,aquí adoptó a Trafford de una asociación que recoge perros abandonados ( le puso ése nombre a su perro en honor al campo de fútbol de su equipo favorito, el Manchester Uted ) y se ha quedado una temporada, aunque nunca sabe cuánto durará ése tiempo, no le pone límites al tiempo. Se queda en un lugar siempre que se sienta a gusto y el día que deje de ser así, llenará el depósito de su furgoneta de gasoil y seguirá camino . De momento ha encontrado un trabajo en un bar de la playa para costear su estancia y hacer un poco de dinero. Rich es un tío educado, con una sonrisa sincera, inteligente y culto, divertido , afable y con la misma pinta que tendríamos cualquiera de nosotros ( a veces me pregunto cómo puede mantener tal grado de higiene en un habitáculo tan estrecho ) pero no sólo él: Trafford ha tenido una suerte enorme de tenerle a él como cuidador. No sólo le quiere, lo cuida y lo mantiene igual de higiénico que él mismo.
La primera tarde, cuando regresé a casa comenzó a llover intensamente y pensé en él , en si estaría pasando frío en la furgoneta. POr muy idílico que sea despertar cada día enfrente del mar Mediterráneo, debe tener sus inconvenientes e incomodidades pero , seguramente para él, éstas serán insignificantes en comparación con las ventajas que te da la libertad de ser nómada.

Ahora cuando voy al parque natural y no le encuentro, me entristece pensar que ha dejado de sentirse a gusto aquí y se ha marchado . O quízá la policía le ha hecho marcharse de allí . Pero , al día siguiente le vuelvo a ver y nos saludamos a lo lejos, antes de encontrarnos ( Trafford y Leah llevan ya un buen rato corriendo y jugando juntos ) y volvemos a charlar durante un rato sobre el turismo de semana santa que ha invadido el pueblo, de lo mal que están los aparcamientos en el pueblo, de lo saturado que están los supermercados y de que siempre, haya el dinero que haya, los bares siempre están llenos. Me quedo un rato , hasta que él tiene que vestirse para ir al trabajo y los perros están tan cansados de jugar que , ellos solos, se montan en los coches para echarse.
Una tarde llegaré al parque de los acantilados y su furgoneta no estará. Me apenará no verle, pero sabré que , vaya donde vaya intentará saborear la vida tal y como él la concibe.

Cuántos de nosotros cambiaría su vida por la que idealiza ? por la que siempre quiso vivir ?
Cuánto nos cuesta dejar las comodidades y lujos que tenemos !

Leah echará de menos a Trafford.Y yo echaré de menos al inglés errante que se atrevió a romper con todo para vivir como le dictaba su corazón, pero me quedo con algo que permanecerá en mi memoria : su interpretación de la vida.

Buena suerte Rich, buen viaje amigo!

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